Maitén Montenegro

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SU INFANCIA Y SU PADRE

Vivió desde muy pequeña una vida itinerante y artística. Hija del actor Raúl Montenegro, recorrió junto a él y su madre, América Latina, sintiendo constantemente la presión de lo que significaba ser artista y estar al servicio del público a través de la entrega total en un espectáculo. Fue su padre quien decidió cambiarle su nombre de nacimiento -María Teresa Vásquez- por Maitén Montenegro.
A los 10 años, tuvo que abandonar el colegio, porque viajaba con su padre de país en país, y aunque realizó pequeñas apariciones en teleseries, entendió que el trabajo, esfuerzo y constancia son pilares fundamentales en la vida. Mientras su padre actuaba, su madre trabajaba para apoyar a la familia, y Maitén también hizo su aporte: realizó clases de cha cha cha y merengue a extranjeros residentes en Venezuela y Puerto Rico, países en los que vivió.
Fue así como esta tímida, pero curiosa niña, comenzó a incursionar en diversas áreas artísticas, como el canto. No por vocación, más bien porque vio una herramienta para ganarse la vida. Maitén señaló que le pesaba el fantasma del mejor actor del mundo: Su padre. Raúl Montenegro, obtuvo el premio al Mejor Actor en el Festival de Naciones de París, a principios de la década del 60. En palabras de ella: “Lo menos que quería era que dijeran: ¡Qué mal actúa la hija de Raúl Montenegro!” “No me atreví”. “Decidí hacer mi propio camino y en eso me he pasado la vida: buscando”.
Con dicho premio, Raúl Montenegro decidió volver a Chile con la expectativa de obtener el reconocimiento correspondiente por tan increíble galardón y obtener así, mayores opciones laborales. Sin embargo, Chile estaba sumergido en la lucha electoral de 1964 y su triunfo fuera del continente careció de relevancia. Fue así como el actor se marchó nuevamente del país con su hija y esposa con destino a Perú, Ecuador, Venezuela y Puerto Rico. Eso, hasta que pasados dos años de traslados, Maitén y su madre deciden retornar a Chile y Raúl se queda en Venezuela. Nunca más pisó tierra criolla:
“Sabía de él cuando él lo quería. Yo nunca pude contestarle”, afirmó Maitén.

 

SU CARRERA ARTÍSTICA
Maitén Montenegro actuó en novelas y series de televisión fuera de Chile. Pero su debut profesional lo tuvo a los 13 años, cuando cantó “No tengo edad para amarte”, en el programa de televisión,  El Tejado Musical. Ese hito, marcó su inicio profesional, que hoy celebra con 50 años de carrera.
Con el paso del tiempo, Montenegro conocería a dos artistas relevantes en su qué hacer: Jorge Rabel y Pepe Gallinato. Junto a ellos, formó el exitoso y recordado “Maijope Show”,  una propuesta que revolucionó el ambiente artístico en 1967, debido a su innovación en los musicales de televisión. Contó con coreografías inspiradas en shows extranjeros, músicos en vivo, y una puesta en escena que permitió crear finalmente,  un estilo original, seguido por varios artistas nacionales.
“Ahí emergió mi lado Showoman, la artista de comedia, y salté a la tele. Como sentía que no era una tremenda cantante, me inventé esta mujer que hace de todo un poco”, señala Maitén.
Los proyectos comenzaron a ser cada vez más intensos. El trabajo ya no tenía horario delimitado, y la creación estaba totalmente a su favor. Maitén pasó de ser una joven talentosa, a la única Showoman de nuestro país. Fue productora, guionista, conductora de televisión, con su propio programa en Canal 9 “Maitén 71” y “Maitén 72” y montajista de un show que la llevaría a recorrer América Latina, bajo el nombre de Maqitén Montenegro y su Grupo Móvil.
Este nuevo proyecto, basado en un espectáculo que incluía malambo, batería y comedia, resultó ser todo un éxito. No obstante, cuando se encontraban en Venezuela y su espectáculo rozaba el estrellato tras una invitación para realizar una gira de un año por México, Chile vivió el momento más conflictivo en su historia: el golpe de Estado en 1973. Todo el elenco decidió regresar al país. Las funciones, giras, y la promoción del éxito musical más importante de Maitén, “Canción para una esposa triste”, que por esos momentos se escuchaba en radios de América Latina, fueron cancelados.
De regreso en Chile, Maitén se dedicó a hacer personajes cómicos en Sábados Gigantes.
Su versatilidad e histrionismo le permitió trabajar en circos, teatros, revistas, entre otros, y aunque tenía una exitosa carrera artística, su vida personal se desmoronaba. Se separó de su marido, con quién tuvo su primer hijo, Maximiliano, y fue bajo esta profunda crisis,  que Maitén, la primera mujer comediante, se cuestionó su razón de vivir, preguntándose día a día si realmente era buena o mala en lo que hacía, o si simplemente todo había ocurrido por circunstancias de la vida. Fueron cuatro años de soledad.
BIM BAM BUM Y JAPPENING CON JA
En el año 1974, con su único éxito musical en disco, “Canción para una esposa triste”, Maitén se une al espectáculo revisteril más reconocido de Chile: El Bim Bam Bum, trabajo que también compartió con Jorge Pedreros en su rol de productor. “Salía con plumas, pero nunca me puse bikini”, declara a una reconocida revista de espectáculo. En el verano de 1975 actúa junto a Coco Legrand en el Festival de Viña del Mar escenario en el que se presentará nueve veces en distintas facetas artísticas siendo la última el año 1985.
Aunque había experimentado varias áreas del showbizz, Montenegro sentía que aún tenía mucho más que entregar, por lo que el reencuentro con cuatro colegas, con quienes trabajó años antes, generó una instancia para crear nuevos proyectos televisivos.
De esta manera, Jorge Pedreros, productor de su primer disco juvenil, convocó a Maitén a trabajar en este nuevo desafío, junto a Eduardo Ravani y Fernando Alarcón, productores de uno de sus shows en televisión, y Gloria Benavides, con quien había coincidido en algunas actuaciones. Todos se unieron para realizar un piloto por su cuenta y riesgo sin pensar jamás que la idea sería tan exitosa. Jappening con Ja marcó más de 80 puntos de raiting.
En dicho programa, que comenzó en 1978, destacaron personajes realizados por Maitén, que hoy se encuentran en la memoria colectiva de la sociedad chilena: Walkiria, Pindy y Susana Cecilia. Pasó de ser un programa que se emitía por una hora, a tomarse la tarde entera del domingo. El ritmo de trabajo era a arduo y sin pausas.
Aunque el último año se había tornado complejo para el programa, a fines de 1980, el gerente de Canal 7, invitó a los integrantes a un almuerzo en el restaurante Arlequín. Luego de un grato momento, alzó su copa, se dirigió al equipo y dijo: “Bueno, ahora un brindis para decirles que donde quiera que estén les deseamos lo mejor”, dice Maitén. De esa manera, el grupo de trabajo se enteraba que Jappening con Ja ya no seguía al aire y que cada uno debía emprender rumbos propios.
El impacto fue importante, pero Maitén ya se había acostumbrado a buscar.
En 1981, la televisión comienza a mutar y es el formato del café concert que llega a proponer nuevas formas de hacer entretención. Surgen así, creaciones de estelares propios de la Showoman, como Mantengámonos Juntos (Canal 7), Especialmente de Maitén Montenegro (Canal 13) y de vuelta en Canal 7 Mapaipitepen. Actuó junto a Coco Legrand en el humor de sátira y trabajó con el Psiquiatra y Dramaturgo Marco Antonio de la Parra en la producción de libretos del Café Concert ¡Por la Chica!, donde precisamente en este último, conoce a Jorge Rendic de la sala El Sucucho, Publicista y Director de TV:. Hoy es su marido y padre de la destacada Bailarina Catalina Rendic que ha formado parte del staff de bailarines de figuras internacionales de la música, como Jennifer López, Britney Spears, Ricky Martin, Shakira, Katy Perry, Nick Jonas, Beyonce y otros,. Juntos crearon y administraron el Teatro La Taquilla, ex galpón de Los Leones. Fue un teatro circular que en los 80 se presentó como un escenario de proyectos de riesgo, como “Regreso sin Causa” de Ricardo Miranda. Esta creación, dio espacios a bandas de limitada participación abierta, como el grupo Los Prisioneros, La banda del gnomo y otros.  En esta espacio artístico el año 1983 estrena “Ni lo uno ni lo otro si no todo lo contrario” escrito con el poeta Jorge Montealegre y el caricaturista Rufino bajo la dirección de Ramón Nuñez y coreografias de Paco Mairena, esta pieza unipersonal le valio las mejores criticas de la época, algunos premios y también muchos dolores de cabeza, al ser una obra contingente le valió la “molestia” de las autoridades sufrien constantes acosos legales y cierres por razones de “seguridad nacional”.
En 1987, Televisión Nacional de Chile transmite Mapaipitepen, un nuevo programa de variedades, dirigido por Jorge Rendic, que tuvo una duración de cuatro capítulos y donde nacen personajes de su creación como Maria Pia Reporter, Don Domingo y otros.
La década del 80 le brindó muchas oportunidades a esta importante figura nacional, que no sólo se desempeñó como artista integral, también como productora, guionista, libretista y asistente de dirección.

 

SUS DECISIONES POLÍTICAS Y LA TAQUILLA

Maitén señala que nunca estuvo involucrada en política, hasta que tomó conciencia de lo que ocurría en Chile y se involucró más con lo que acontecía a su alrededor: “Jorge fue clave en eso. Entendí que como artista y comunicadora tenía responsabilidades. Un día me di cuenta que por haber trabajado en Canal 7, mucha gente creía que yo estaba a favor de un gobierno o de un sistema”, sentencia Montenegro.
“Llegó un momento que en Chile se hizo muy necesario que las personas supieran de qué lado estaba cada uno”. “Se vivía con muchos miedos. Uno no sabía quién era quién y todos nos mirábamos con sospecha. Era tan tenso vivir así, que me nació la idea de decir quién era yo y mostrar dónde estaba ubicada”.
Maitén Montenegro fue una de las voces que cantó “Chile, la alegría ya viene”,  himno de la campaña del No al lado de otras reconocidas figuras de la época como Gervasio o Florcita Motuda, que se desarrolló para el plebiscito de 1988, con el fin del retorno de la democracia. Tras dicha participación, la showoman tomó la trascendental decisión de continuar en televisión, pero tras cámaras.

Sus actuaciones las llevó únicamente al lugar que administró con Jorge Rendic, La Taquilla, presentando ahí su teatro concert, mientras que en televisión aceptó desempeñarse como productora de los programas Martes 13 y Sábados Gigantes.
Si bien el retorno de la democracia le abrió la posibilidad de un nuevo puesto en Televisión Nacional de Chile, Maitén optó por un cambio de vida. Se fue con su familia a Miami a trabajar en la versión internacional de Sábado Gigante. Maitén dejó su ego atrás, se dio cuenta que ser famosa, no era trascendental, que no tenía realmente ninguna relevancia mundial.  “Fue el momento perfecto para darle protagonismo a la vida de una manera más plena”. “Era la oportunidad familiar que necesitábamos”, señala la maestra.

 

LA PRODUCCIÓN ARTÍSTICA EN ESTADOS UNIDOS
Comenzaba la década del noventa y los años que venían en Estados Unidos eran prometedores. La idea de llegar a Miami, un lugar donde nadie conocía a esta figura del espectáculo nacional, y donde tenía que partir de cero, la entusiasmaba: “Buscamos casa, colegio y todo nuevo”. “Fue fantástico, fue como nacer de nuevo, aunque iba con el respaldo de Don Francisco y de Univisión Network”.
Sin embargo, llegar a un país con el cargo laboral de productora, significó un riesgo importante, pues el mayor capital radica en los contactos y ella no los tenía. Su desafío se basó en armar su propia base de datos y, poner a prueba sus capacidades productivas y sociales para lograr las tareas que se le habían encomendado. “Creo que esos 16 años en Estados Unidos fueron el logro más grande de mi carrera, porque fueron cimentados de la nada”.

 

LA MUERTE DE SU PADRE RAÚL MONTENEGRO
Los días en Estados Unidos se tornaban agitados. Maitén se encontraba a cargo de producir la entrega de la estrella del Paseo de la Fama a Mario Kreutzberger, cuando le informan que su padre, Raúl Montenegro agonizaba en Venezuela. Ella no tenía planeado ir a visitarlo, pero el animador la convenció: “Mario me dijo que tenía que ir a verlo, porque nos haría bien reencontrarnos. Creo que es una de las pocas veces en que Mario abogó por un asunto personal en mi vida. Viajé a Venezuela por 24 horas. Me encontré con él y con mis hermanos venezolanos. Fue bueno verlo, pero no cambió mi juicio sobre él: mi padre fue un gran divo y su vida fue un gran escenario teatral”, sentencia Maitén Montenegro. Estuvieron cuatro horas juntos. “Él estaba sentado en un gran sillón, como el de Julio Iglesias y para hablarme se quitó la mascarilla de oxígeno”. No llevó cámara de videos ni de fotos.
Los hijos de Maitén nunca lo conocieron y les dejó un mensaje en una grabadora: el monólogo de una de sus obras finales. Luego siguieron nuevos años de vacío y lejanía.

 

MDA STUDIOS
En 1995, como consecuencia de su trayectoria y experiencia en el mundo artístico, Maitén Montenegro decide fundar en Miami la academia de talentos especializados en teatro musical, MDA STUDIOS, lugar en el que se dedicó a formar niños y jóvenes de diversos países de Latinoamérica. Entregó todos sus conocimientos y brindó herramientas para que los alumnos pudieran convertirse en artistas integrales, capaces de cantar, bailar y actuar simultáneamente.

Conoció experiencias de familias latinas en Estados Unidos que comparó con las nacionales, a lo que afirma: “A los chilenos les falta permitir que los hijos se desarrollen de manera más autónoma, permitiéndoles ser personas, darle oxígeno a su responsabilidad y a no protegerlos tanto”. “Los artistas deben ser más competitivos, porque uno está solo”. “Debes descubrir tu potencial y sacarle brillo”. “El talento en bruto no te convierte en un artista profesional.”
Maitén se describe como una mujer cícilica, que cada tres  años hace cambios en su vida, sean públicos o privados. Si bien, el trabajo que desarrollaba con sus alumnos en Miami era de alto nivel, la productora artística tomó la determinación de regresar a Chile, con el objetivo de replicar el proyecto MDA STUDIOS y así explorar un espacio que no se había desarrollado profesionalmente en nuestro país: el teatro musical.
Fue así como luego de 13 años de funcionamiento en Estados Unidos, la academia MDA STUDIOS se instaló en Chile apartir
del año 2007, con la convicción de dedicarse a la formación de niños y jóvenes  que tengan la inquietud de desarrollar talentos, bajo el trabajo, disciplina y exigencia que Maitén aprendió en norteamérica. Sin embargo, recalca: “Yo no creo famosos, guío a jóvenes que tienen ganas de explorar y descubrir qué es lo que se necesita y si es que te gusta”. “Creo que es muy posible desarrollar este trabajo en Chile”. Si lo hice en Estados Unidos con los latinos ¿Por qué no hacerlo aquí donde hay una identidad más uniforme?
Al trabajo que realizaba en MDA STUDIOS, se sumaron nuevos desafíos en televisión. Fue contratada por Canal 13 para dirigirla academia del reality show “Fama”, y la adrenalina volvió a fluir. Por primera vez trabajó con su hija Catalina Rendic, quien también había sido contratada como maestra del reality. Luego de un tiempo, reconoció que fue una experiencia difícil, ya que ambas tenían que defender sus posturas al momento de evaluar a los competidores y esas situaciones producían conflicto. Fue una manera distinta de conocerse.
A su trabajo en “Fama”, se sumó el rol como jurado en el programa “Locos por el Baile”, realizó casting y coaching de talentos para Megavisión, fue jurado de la última temporada de “Rojo: Fama contra Fama”, trabajó como panelista en el programa “Memorias del Futuro”, señal internacional de TVN, estuvo a cargo de la Producción General Artística de la primera Teletón latina en Estados Unidos, y se desempeñó como jurado en el programa “Baila al ritmo de un Sueño”, en Chilevisión.
Asimismo, también colaboró en proyectos como La Mesa Regional de la Danza, realizó charlas motivacionales y junto a su estudio MDA realizó durante un mes para el Teatro Municipal de Santiago training, preparación y coaching de 52 de sus bailarines profesionales para la obra “Amor sin Barreras”, que lamentablemente fue suspendida por el terremoto de 2010, entre otras actividades.
Actualmente, Maitén Montenegro se encuentra enfocada en su academia de Teatro Musical MDA STUDIOS Chile. “Lograr mis objetivos como directora y profesora en MDA, justifica todo lo recorrido y da sentido a todos quienes han creído en mí como una profesional seria”. “Cada vez nos quedan menos años para hacer lo que nos pueda hacer felices y tenemos que apurarnos”.
Yo vengo de la televisión en blanco y negro y he recorrido todo el camino hasta la era digital, adaptándome, evolucionando, madurando, creciendo, explorando, creando y ahora responsablemente entregando lo aprendido”.